El pasto de las canchas en las que se juega Wimbledon tarda aproximadamente 12 meses en plantarse, crecer y estar al nivel perfecto para que se pueda llevar a cabo el torneo. Es por esta razón que este evento de verano es muy difícil de mover y, aunque probablemente termine siendo cancelado debido a la pandemia del COVID- 19, los aficionados del deporte blanco siguen a la espera de la decisión.

Debido al estado de perfección que requieren las canchas, el clima juega un papel fundamental e Inglaterra tiene muy pocos meses para que el pasto de Wimbledon se encuentre en su estado óptimo. Es por la dificultad del cuidado y mantenimiento del pasto natural de Wimbledon que el torneo inglés, al contrario del Roland Garros jugado en Francia que ya fue pospuesto para el mes de septiembre, tiene poca flexibilidad para aplazarse.

El próximo miércoles sabremos el destino de dicha competición, pero las opciones son muy claras: se juega en la fecha original (con inicio en Junio 29), o se pospone como máximo unas semanas ya que, de extenderse más,  las canchas no estarían en nivel para jugar o se empalmaría con el ya recalendarizado Roland Garros.