Colin Kaepernick: el jugador de fútbol americano con quien empezó todo hace unos años, cuando el quarterback aún formaba parte de los San Francisco 49ers comenzó su icónico movimiento de hincarse antes de los partidos cuando se le rendía tributo a la bandera e himno de Estados Unidos.

Esta acción le costo su permanencia en la liga y su carrera como jugador de este deporte ya que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses, e incluso algunos jugadores y directivos de diferentes equipos, pensaban que esta acción realizada por Kaepernick era ofensiva. El jugador explicó en varias ocasiones que el movimiento no era en contra de los símbolos de Estados Unidos, si no contra el gobierno y su sistema, el cual le fallaba a un grupo de personas debido a la violencia racial que existe en el país.

Ahora, 4 años después, los deportistas, equipos y el público en general comienzan a darse cuenta de la importancia y el por qué detrás de las acciones del jugador. Con esto Kaepernick se volvió el referente deportivo en las protestas actuales que se desencadenaron debido a la muerte de George Floyd la semana pasada.

Todos los ojos están puestos ahora en el deportista, y no podemos hacer otra cosa más que preguntarnos que hubiera pasado si tanto la NFL, como los ciudadanos estadounidenses y el gobierno hubieran entendido y reconocido como válido el objetivo del jugador. Quizás algunas cosas hubieran cambiado y tal vez hubiera sido posible salvar a millones de personas que mueren año con año víctimas de la violencia racial.

Creo que Colin Kaepernick merece justicia por parte de una organización deportiva que le dio la espalda, y la oportunidad de volver a jugar, por que lo único que estaba haciendo era tratar de abrir los ojos de millones de personas y demostrar que el sistema fallaba. Ojalá pronto lo podamos ver de vuelta en el emparrillado, y disfrutar de su talento.