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CHECO CONSIGUE SU PRIMER VICTORIA EN LA F1

CHECO CONSIGUE SU PRIMER VICTORIA EN LA F1

¿Qué tan lejos estás dispuesto a llegar para alcanzar tus sueños? Si te dijeran que llegas a tu meta después de diez años y 190 intentos, ¿Estarías dispuesto a aguantar y perseverar?

Pues esto fue lo que tuvo que esperar Checo Pérez para lograr su sueño de ganar una carrera en Fórmula 1. A 14,000 kilómetros de distancia, casi al otro lado del mundo, llegó el mexicano al circuito de Sakhir para lo que podría ser su penúltima carrera en la máxima categoría.

La situación no era fácil, pues está corriendo para un equipo que lo ha cambiado por otro piloto hace varias carreras, y sin un futuro cierto. A eso hay que sumarle que un fin antes tuvo una gran desilusión cuando podía haber alcanzado el podio de no ser por una falla de su monoplaza. Parecía todo cuesta arriba.

Checo tuvo una calificación bastante buena, con un quinto puesto, que lo ponía en condiciones de pelear por el podio nuevamente. Pero la carrera inició de pesadilla. Una vez que arrancaron, Checo alcanzó el cuarto puesto, pero un toque de Leclerc hizo que se fuera hasta el último lugar. ¿Qué más podría salir mal?

Ahora, más que nunca, se cumplió el adagio que dice “La hora más oscura es antes de que salga sol”. Porque en este momento, con todo en contra, Checo hizo lo que mejor sabe: manejar. Ya no había nada que perder, y el mexicano sacó lo mejor de su repertorio al volante. Tras su parada prematura por el toque, la estrategia cambió.

Poco a poco comenzó a remontar lugares, haciendo uso de su enorme experiencia y buenas manos, aunados a un coche que se comportó a la altura. Y si en toda la temporada podría haber acusado mala suerte, este domingo todo fue en beneficio suyo.

George Russell, quien hacía su estreno con Mercedes, lideraba la carrera hasta que pasó algo increíble en la escudería alemana: un error. La poderosa máquina germana había funcionado a la perfección hasta este día, y en el peor momento se dio el fallo. Cuando el joven piloto entró a pits, hubo un error en las llantas, combinando compuestos, lo cual les hizo perder muchos segundos. Y, posteriormente, una de sus llantas pinchó, por lo que debió regresar a pits. En este par de circunstancias se le fue la carrera.

Checo aprovechó estas circunstancias, y tomó el liderato, el cual jamás dejó ir. Manejó las últimas vueltas con gran soltura, como si fuera una costumbre en él ser el líder, hasta que se llevó la bandera a cuadros.

¡Emoción total! Millones de mexicanos que estaban atentos a lo que pasaba en Bahrein y toda la escudería de Racing Point (incluido el dueño, Lawrence Stroll) celebraban este hito en la carrera de Pérez. Cuando el equipo le anuncia al mexicano que había ganado, se quebró. Las lágrimas comenzaron a brotar y lo único que quería era asegurarse que su hijo, también llamado Checo, estuviera viendo la carrera.

Al bajarse de su vehículo, estalló de júbilo. Tras 87 vueltas magistrales consiguió su máximo logro en su carrera, así como la primera y única victoria para su equipo. Todo el esfuerzo había merecido la pena con este primer lugar.

Y si aquí las emociones estaban a flor de piel, no fue nada comparado con escuchar el Himno Nacional. Con sólo las primeras notas que Jaime Nunó compuso, Checho se rompió. El llanto era inevitable. Lágrimas de hombre, de un valiente, de alguien que jamás claudicó en la búsqueda de un sueño, y que muchas veces ha sido afectado por cuestiones ajenas. Ahora ni lo externo ni nada le quitaba esta victoria que consiguió con tanto esfuerzo.

En un año donde sufrió de COVID-19, fue removido del asiento en la escudería que salvó de la quiebra, donde el mismo equipo falló en estrategias que le hicieron perderse podios en Sochi y Eifel, y donde se le incendió el vehículo una semana antes de este primer lugar, Checo subió a lo más alto.

Más que piloto, parece un boxeador fajador, de la estirpe mexicana que se crece cuando más es golpeado para noquear a su rival. Así fue Pérez, en Sakhir.

Sergio Pérez, nos has demostrado que los sueños se hacen realidad, y no es cuestión de suerte. El trabajo honesto, serio, callado, constante, es la clave del éxito. Después de 53 años de la primera victoria de Pedro Rodríguez en Sudáfrica, y 50 de la segunda y última victoria de este piloto, vuelves a poner a México en lo más alto.

¡Gracias, Checo, por hacer tu sueño realidad!

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