Apenas este 15 de octubre, la Liga Mexicana del Pacífico comenzó con su temporada 2020. Los diez equipos involucrados esperaban ya el inicio de las actividades, con la alegría de saber que, desde un inicio, contarían con público en las gradas. Sólo Sultanes y Saraperos jugarían a puerta cerrada de momento, pero parecía cuestión de días para que también recibieran a su amada afición.

Sin embargo, este fin de semana ha sido por demás turbulento para la liga. En primera instancia, el sábado 17 se emitió un mensaje reiterando el compromiso de los equipos y todos los involucrados para salvaguardar la seguridad. Como en todos los deportes, la entrada de la afición a los inmuebles será con cubrebocas, sana distancia de dos metros, uso de gel antibacterial y modificaciones a los estadios para evitar aglomeraciones. Además, el aforo sería entre 30 y 50%.

Este mensaje salió a raíz del incidente ocurrido el día inaugural en el estadio Tomateros, donde el equipo de Culiacán enfrentó a Algodoneros de Guasave, y donde se pudo observar a algunas personas que no respetaron el protocolo indicado. Además, vetó a las dos personas identificadas para que no vuelvan a entrar. Pareciera que en la LMP estaban conscientes de las posibles implicaciones derivadas de los incumplimientos, por lo que el comunicado y el veto fueron un intento de evitarlas, pero fue imposible.

El día de hoy, algunos gobiernos municipales y locales han restringido los accesos hasta que el número de contagios se reduzcan. Esto aplica con carácter inmediato para el estado de Baja California, donde juegan las Águilas de Mexicali; así como para el de Sonora, sede de Yaquis de Obregón, Naranjeros de Hermosillo y Mayos de Navojoa.

Con esto, sólo el estado de Sinaloa, sede de Tomateros, Algodoneros de Guasave, Venados de Mazatlán y Cañeros de Los Mochis, mantiene la autorización para recibir público.  Y es justamente el de Tomateros quien más afición recibió, con 7,439 espectadores el día inaugural y 14,377 en los primeros tres días. Considerando que es un promedio de casi cinco mil por día, y su capacidad es de 20 mil, se trata de un 25% de aforo, un poco por debajo de los límites establecidos.

La situación se complica para la liga invernal, y dependerá en gran medida del comportamiento de los aficionados. Por un lado, que la afición se haga presente en los estadios, completando el aforo del 30%; por el otro, que mantengan un comportamiento ejemplar para evitar sanciones. Ya se vio que en el futbol no se ha podido controlar a la gente, pero estamos ante un público distinto, y deben dar el ejemplo de que el rey de los deportes tiene a la mejor afición.

Si la Liga Mexicana de Béisbol decidió cancelar esta temporada debido a que no se podían sostener jugando sin público, la LMP podría tomar una medida similar. Muchos ingresos provienen de las entradas y jugar a puerta cerrada no es costeable. Hoy, más que nunca en los 75 años de existencia de la liga, el público debe ser protagonista y mostrar el apoyo con educación y respeto a los protocolos.