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CREO

CREO

Creo en la muerte a regañadientes,

sólo porque no vuelven los perdidos,

sólo porque se me han adelantado.

Creo en lo indivisible, en lo diminuto,

en lo lejano. Creo en lo que me han dicho

aunque no sepa conocerlo. Creo

en las cuatro dimensiones, ¿o eran cinco?

[…]

Creo, porque hay pruebas

(que nunca llegaré a entender),

en cosas tan improbables e ilógicas

como la existencia de Dios.

 

Elisa Díaz Castelo

 

Creo firmemente en que nadie muere. Nadie desaparece para siempre. Uno muere cuando lo olvidan, cuando la memoria decide que ya no es necesario que habites ahí, en sus recovecos. Creo que uno olvida cosas que supo siempre. A veces, para poder ser libre y otras porque el dolor se vuelve insostenible. Diría la escritora chilena, Lina Meruane, el dolor es vida, es conciencia y posible recuperación.

 

Creo que no hay nada más nuestro y más bello que el dolor. Dicen por ahí que solamente los seres humanos tenemos la capacidad de sentir como sentimos. En otras dimensiones, las cuatro, cinco o las millones más, podrán disfrutar de niveles de conciencia más altos, más despiertos, más puros; sin embargo, la belleza de nuestro sentir y de nuestro dolor nos pertenece a nosotros, los seres humanos.

 

Creo que no hay nada más maravilloso que el sabernos seres contradictorios. Creo en lo increíble que es intuir que tenemos mucho qué aprender. La vida es movimiento y por lo mismo nada es para siempre. Creo en que por más difícil que parezca siempre logramos vencer a las adversidades. Invariablemente terminamos por reír y sacar algo bueno, aún de lo más obscuro y hostil.

 

Creo que siempre le haremos frente a las atrocidades. Por eso, existen la poesía, la música, la pintura y la vida misma. Creo que lo eterno es fugaz y cuando más plenos nos sentimos, nos invade el miedo a morir. Creo que a pesar de que sentimos que sabemos lo que es amar, estamos muy lejos de ello; de entenderlo y de hacerlo.

 

Creo en las felicidades. Creo en la emoción de sentirnos parte de algo. Creo en la nostalgia de un día que se acaba y en la inquietud de un amanecer. Creo en la paz de un abrazo y en la divinidad de un beso bien dado. Creo que todo nace de la entrega y en que la muerte es sólo un cambio de estado.

 

Creo en muchas cosas, tantas que no me caben en las manos. Pero, hay algo de esta vida, de este mundo, que me parece una locura y una genialidad, un renacer, una pequeña muerte: gritar, todos al unísono, el gol de nuestro equipo.

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