Observando las redes sociales y algunos escritos en diferentes medios, especialmente para saber acerca del tema que envuelven al torneo Clausura 2020 y la nueva liga, me enteré de algunos puntos a contarles en esta columna del viernes 22 de mayo del año en curso.

Primero, sí vuelve el campeonato azteca en su fase regular, los 18 clubes y la misma liga podrían invertir un aproximado de 6 y 11 millones de pesos en pruebas de COVID-19, realizándolas en cada jornada y Liguilla (más de 600 personas por fecha). Siendo un arma de doble filo, ya que los dirigentes de la liga pueden lavarse las manos y no apoyar en los gastos médicos para que dichas pruebas se realicen en las seis fechas restantes; o si hacerlo.

Por otro lado, la industria del deporte no estaba lista ante esta pandemia. Por lo que, si se llega a cancelar el campeonato, nuestro futbol podría perder un aproximado de 100 MDD, cifra que ha trascendido por muchos medios de comunicación, y convirtiéndose en una realidad por los casos confirmados de coronavirus en nuestro país (54,346 casos confirmados).

En cuanto a la creación de la nueva Liga de Desarrollo, dimos un paso atrás en el proceso de formación de jugadores mexicanos y no volteamos a ver lo hecho en Alemania, Inglaterra y España, países que han levantado un campeonato del mundo en su historia, y siguen de cerca el trabajo de sus canteras. Aunamos la desaparición de la regla 20/11, la cual permitía que los jóvenes tuvieran la oportunidad de debutar en el máximo circuito y competirle a camada de extranjeros.

Sin duda, el sueño de muchos juveniles se rompió por pensar en lo económico y no en lo que puede dejar un proyecto en un futuro cercano o lejano: la Copa del Mundo.