El partido no está ni cerca de acabar, es mas en algunos casos apenas esta empezando. Los jugadores visten en su mayoría de blanco y azul, el rival cada vez se acerca más y la presión dentro del propio campo se comienza a hacer abrumadora.

Los aficionados no pueden estar dentro del estadio, pero se les escucha desde sus casas aplaudiendo y animando al equipo local, el rival no cede, podemos ver el cansancio del equipo pidiendo tiempo al árbitro, un descanso, y este que no toma mucho en cuenta las preocupaciones de los jugadores sobre que no se está jugando limpio o el cansancio con el que se juega.

En las caras de los participantes se ve preocupación y es que la batalla es difícil, se habían preparado para esto, estudiando jugadas y al rival, pero jamás pensaron que este entraría con tanta fuerza. Los goles llegaban por todos lados y la derrota parece ya inminente.

Alrededor de todos los estadios del mundo se vive con intensidad el mismo partido, en la tele informan sobre la situación de los equipos locales, pero en muy pocos podemos ver buenas noticias. Todo el mundo habla sobre esto, la gente comienza a dudar de su equipo y empiezan a ver al rival como invencible, cada vez hay menos aficionados en las calles, ahora todos esperan noticias desde sus casas.

Los entrenadores de los equipos locales comienzan a tener más miedo y observan que no tienen suficientes jugadores, tacos, y balones para aguantar los 90 minutos, tratan de dar estrategias y dirigir tácticas, piden a los aficionados que mantengan la calma pero que no dejen de animar a su equipo, se piden refuerzos a jugadores de otros deportes pero aun así el rival no deja de atacar.

Los aficionados comienzan a quedarse sin voz e incluso hablan de prepararse para lo peor. La remontada parece ya imposible y algún grito de gol en la portería rival se ve lejano.

Pero hay algo diferente en este partido los equipos locales no se dan por vencidos, los aficionados parecen estar más unidos que nunca, los entrenadores comienzan a darse cuenta que necesitan ejecutar más planes, incluso se comienzan a ayudar unos a otros.

El medio tiempo está por llegar en algunos de los estadios, pero será un partido del que se hablará por años, los equipos locales tendrán que meter varios goles para alargar esto o incluso ganarlo, pero a diferencia de otros partidos el ánimo no decae y no parece que nadie este conforme con la derrota o con rendirse.

Si sales de tu casa o a los balcones podrás ver a los aficionados dejándose la vida en ayudar, aunque no estén en las calles ni en las gradas, están apoyando más que nunca.

Los reportes y los números todavía no nos favorecen, pero creo que pronto llegará algún grito de gol, mientras tanto es impresionante ver a cada uno de los que conformamos el juego de la vida tener el mismo escudo en el corazón.