Una semana después de que terminar el Tour de Francia, Julian Alaphilippe obtiene justicia. Si bien durante Le Grande Boucle obtuvo una victoria de etapa, se quedó muy lejos en la general, a más de dos horas del campeón Pogacar. Pero fue en el campeonato mundial de ruta donde se redimiría.

Imola recibió a los mejores ciclistas de cada país para un recorrido de 258 kilómetros que definiría al campeón del mundo. El danés Mads Pedersen llegaba buscando revalidar el oro obtenido un año antes en Yorkshire, pero la historia sería muy distinta.

La fuga

Al ser una etapa tan larga, se esperaba una fuga que llegara a tener una diferencia considerable. Los protagonistas fueron Alfredo Castillo (México), Koch (Alemania) Traeen (Noruega) y cuatro ciclistas más. Esta fuga no representaba mayor peligro para el pelotón, por lo que los dejaron irse. Su máxima ventaja fue de siete minutos, pero con un recorrido extenso, de 28 vueltas a un circuito que recorría Imola-Emilia-Romagna, el desnivel total era de cinco mil metros positivos, y desgastó sobremanera a los fugados. Todavía quedaban 70 kilómetros cuando fue controlada y sólo eran Koch y Traeen quienes sacaban diferencia al pelotón.

El final

Los daneses y suizos fueron los protagonistas del pelotón llevando el ritmo. Esto, con miras a buscar la victoria para Jakob Fuglsang y March Hirschi, máximos exponentes de cada país. Pero después llegaron los franceses, comandados por Quentin Pacher y tomaron el liderazgo. El ritmo era bueno, tranquilo hasta cierto punto, hasta que llegó el esloveno Pogacar a realizar un ataque. La colina de Gallisterna, en su penúltima pasada, marcó un antes y un después, porque desfondó a daneses y belgas, que buscaban apoyar a van Aert.

En la última vuelta, también en Gallisterna, fue Julian Alaphilippe quien tomó la iniciativa y empezó a descender en solitario. Lo intentaron Roglic, van Aert, Fuglsang, Hirschi y Kwiatkowski, pero fue en vano. El francés pasó la línea de meta en primer lugar, consiguiendo el tan ansiado oro y reclamando su puesto en el top de los ciclistas de ruta. La bandera arcoíris, que distingue al campeón, estará en el uniforme francés por primera vez desde hace 23 años, cuando Laurent Bouchard se alzó con el triunfo. Wout van Aert y Marc Hirschi le dieron las medallas de plata y bronce a Bélgica y Suiza, respectivamente, llegando a 24 segundos de Julian y ganando el sprint por las preseas.

En el contingente latinoamericano, Richard Carapaz fue el mejor al llegar en el puesto 22, a 1’34”. Rigoberto Urán fue 24, con el mismo tiempo. Miguel Ángel López y Esteban Chaves fueron 31 y 32, a 3’44”, llegando a la par de Pogacar. En el caso del mexicano Ulises Alfredo Castillo, protagonizó la primera parte de la fuga, pero fue demasiado esfuerzo y no terminó la competencia.

Así, Alaphilippe logra un título que lo deja inscrito en letras doradas del ciclismo francés. Si bien en 2018 y 2019 conquistó cuatro clásicas, como la Flecha Valona y San Sebastián, además del maillot de montaña del Tour en 2018, este es su título más importante. A sus 28 años, aún tiene muy buenos años por delante, y no sería sorpresivo que en 2021 revalide este oro.

Felicidades a Julian Alaphilippe, flamante campeón del mundo de ruta.