Hay días que pasan muy rápido, otros más lento, algunos están llenos de esperanza, y en otros la angustia parece interminable. Se habla mucho del posible regreso de los diferentes deportes, de sus nuevos formatos para salir adelante y de que las instituciones deportivas, como nosotros, buscan una manera de seguir como se pueda. Hay noticias que alientan, otras que hacen que todo se derrumbe. Todos estamos en modo de supervivencia y tratando de hacer lo mejor con lo que tenemos, y los deportes no son la excepción.

Pasamos de compartir todo, juntarnos para disfrutar, ir a los estadios y comentar cada cosa que pasaba cotidianamente en nuestras vidas, a leer o escuchar noticias e información únicamente relacionada con el COVID-19, a sólo pensar en cuando acabará esto, si será un escenario pesimista u optimista, y sobre todo si cuando por fin termine esta crisis realmente podremos disfrutar como lo hacíamos.

Eventos cancelados o pospuestos hasta nuevo aviso y deportistas entrenando únicamente en su casa, haciendo retos de forma virtual y tratando de dar un mensaje alentador a los fanáticos que cuentan los días para volver a verlos en acción. Nuestro mundo ahora no gira entorno a nuestro equipo o deporte predilecto, sino que ahora lo importante es saber si todos seremos capaces de unirnos y formar parte de un equipo que pasará a la historia.

Es momento de formar ese histórico equipo y jugar de locales, ya que el campeonato depende de que comprendamos que esta crisis ya no solo es mal de algunos, sino mal de todos. Es trascendental que entendamos que la única manera de salir de esto es la solidaridad con todos, desde la persona que se tiene al lado, hasta la persona que está sufriendo de la enfermedad del otro lado del mundo. Sólo ayudándonos y pensando en los demás tendremos la oportunidad de regresar aunque sea a una semblanza de la realidad que recordamos.