La tecnología ha traído consigo un cambio de paradigma para todos los que vivimos e interactuamos con el deporte ¿Pero realmente conocemos el impacto económico de la tecnología en los deportes y cuál es su relación con el derecho deportivo?

En la última década, el deporte se ha vuelto mediático debido al impacto económico que ha traído consigo la tecnología en los negocios deportivos, razón por la cual los gobiernos de los países han intervenido gradualmente en los deportes. De acuerdo con datos de Mundo Deportivo y de la Unión Internacional de Abogados (UIA)[1], tan solo en 2015, la industria del deporte mundial generó 700,000 millones de dólares. En México, el presupuesto más alto de la historia que se brindó al deporte se dio en 2013, cuando ascendió a 7 mil 112 millones de pesos. Para 2020 nuestro Congreso otorgó al sector del deporte un total de 2 mil 783 millones de pesos.[2]

¿Sabemos cuántas personas practican deporte? De acuerdo con el INEGI[3] en 2013, poco más del 42% de la población mayores de 18 años en México practica algún deporte o ejercicio físico en su tiempo libre. Mientras que, a nivel internacional, en un Informe Global de la Organización Mundial de la Salud[4], se dice que aproximadamente 1.400 millones de personas no hacen el suficiente ejercicio físico recomendado para mantener el bienestar.

Por otro lado, de acuerdo con un estudio realizado por Newzoo[5] en 2013, se tiene registrado que actualmente existen más de 1,200 millones de gamers a nivel mundial. Mientras que Forbes[6] en 2019, estimo que las ganancias generadas por la industria de los videojuegos a nivel global alcanzaron los 148.8 mil millones de dólares, siendo América Latina la región con el mayor crecimiento. En este sentido podemos observar que la industria de los videojuegos es una de las más cambiantes de los últimos tiempos, siendo cada vez mayor el número de personas que frecuentan el uso de videojuegos como un medio de entretenimiento y para hacer deporte.

A nivel internacional, la Carta Olímpica[7], es el instrumento jurídico que determina las condiciones para que un deporte pueda ser incluido en unos Juegos Olímpicos, en resumen, establece que un deporte debe ser ampliamente practicado en un mínimo de países y continentes, debe adoptar y aplicar el Código Mundial Antidopaje, y no siendo suficientes estos criterios, ha limitado el número de deportes en cada justa olímpica y además para que un nuevo deporte sea tomado en cuenta tendría que haber sido aceptado con 7 años de anticipación previo a los Juegos Olímpicos en los que pretendiera participar.

En nuestro país, la Ley General de Cultura Física y Deporte[8], define al deporte como cualquier actividad física, organizada y reglamentada, que tenga por fin el preservar y mejorar la salud física y mental, el desarrollo social, ético e intelectual, con el logro de resultados en competiciones.

En este esta línea, nos tenemos que poner a pensar si el derecho deportivo en su conjunto está a la altura de lo que la industria tecnológica del deporte ha generado y que por esas razones se requieren nuevas normas, actualizaciones incluyentes y un consenso no sólo en México, sino a nivel mundial que permita incluir estos retos y cambios en los marcos jurídicos de cada país tomando en cuenta los roles de todos los que intervienen en el deporte como los aficionados, empresarios, jugadores sean estos deportistas profesionales o amateurs, gamers, directores técnicos, entrenadores, agentes, intermediarios, desarrolladores de videojuegos, patrocinadores, televisoras, gobiernos, etc.

En conclusión, los deportes y el derecho deportivo tienen que sumar esfuerzos con la tecnología, y fomentar que el deporte no sea limitado a su condición física, y que sume a la tecnología para que en conjunto promuevan su profesionalización, espectáculo, y evolución. En este sentido, se deben tomar en cuenta otros factores como el dopaje, los esquemas tributarios, apuestas deportivas, la regulación e inclusión de los Esports, el derecho comunitario, los derechos humanos y corporativos de los deportistas, los tribunales deportivos, los límites en los costos económicos, y tener en cuenta que no existe industria inmune a la revolución y hoy nos encontramos ante la disrupción tecnológica en el deporte, por lo que el derecho no se puede quedar atrás.