Nuevos proyectos

Una noticia llena de tristeza a la Fórmula 1: la escudería Williams ha sido vendida al fondo de inversiones estadounidense Dorilton Capital y deja de ser propiedad de la familia que lleva el mismo nombre. El Gran Premio de Monza fue la última carrera donde Claire Williams fungió como directora y, a partir de este lunes, deja sus funciones. Simon Roberts toma la función de jefe provisional.

Sin duda, es el cierre de un capítulo en la categoría reina del deporte motor. Frank Williams, fundador de la escudería en 1977, logró crear una leyenda a través de su equipo, el cual es considerado uno de los cuatro grandes, junto con Ferrari, McLaren y Mercedes-Benz. En los 43 años de vida, ha tenido siete campeones del mundo: Alan Jones, Keke Rosberg (padre de Nico), Nelson Piquet, Nigel Mansell, Alain Prost, Damon Hill y Jacques Villeneuve.

Siguiendo la lista de récords, es una de las tres escuderías con más victorias en F1, junto con Ferrari y McLaren y, hasta el año 2000, era el equipo con más campeonatos de constructores. Los años noventa fueron su época dorada, en una época de idilio con la francesa Renault, quien le desarrolló la mayoría de sus motores.

Una vez llegado el nuevo milenio, los problemas comienzan a multiplicarse, especialmente con la salida de BMW. Frank intentó por diversos métodos, incorporando motores Toyota, Cosworth, trayendo a diversos pilotos de amplio renombre como Barrichello, Montoya, Rosberg, entre otros, pero los resultados no se dan como desean. Algunas victorias durante la primera década, pero desde 2010 para acá unos cuantos podios serían sus únicas alegrías. Con la llegada de más capital a los demás equipos, tuvo que empezar a contratar pilotos patrocinados, como Pastor Maldonado, y una buena decisión de Claire como fue cambiar a motores Mercedes le permitieron obtener un tercer lugar de constructores en 2014. A partir de ahí, el equipo empieza en un franco descenso que le hizo llegar al último lugar en 2018 y de donde no ha salido ya. La situación llegó a un punto que, durante las clasificaciones de este año, se celebraba que los coches pasaran a la Q2, lo cual hacía inviable que Williams se mantuviera así.

Dentro de la venta, se acordó que el equipo mantuviera el nombre, así como la sede en Grove, lo cual debe ser una alegría para los nostálgicos y puristas de la Fórmula 1.  La inyección del capital será una esperanza para los fanáticos de la escudería, que desean ver nuevamente en lo más alto a Williams, junto con un piloto que sea el nuevo Nigel Mansell, su máxima gloria. El camino para la escudería sólo puede ser hacia arriba, y es el momento justo para empezar una renovación total. La Fórmula 1 los necesita nuevamente en lo más alto.

¡Gracias por todo a la familia Williams!