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UNA INVITACIÓN A LA LIBERTAD

[…] Despojémonos de todo cuando

nos conformó a imagen y semejanza

nuestra

y gustemos sabiamente para el recuerdo

el minuto absurdo y libre.  

[…]

inventemos

la vida

nuevamente.  

 

Susana Thénon

 

 

Ayer viendo el atardecer rompí en llanto. Lloré por todo lo que sucedió y también por lo que falta. Conforme pasan los días y el final del 2020 es cada vez más cercano me invade la nostalgia. Por más complejas que resulten algunas experiencias, cuando el final se convierte en una realidad, es inevitable sentirse melancólico. Es extraño, pero cuando el año se haya ido lo recordaré con alegría, pero sobretodo le estaré eternamente agradecida.

 

El 2020 ha sido toda una odisea; un despojo y una invitación a crear la vida nuevamente. El regreso fue a un lugar muy especial. Un lugar en donde habitaré hasta que decida partir: mi cuerpo. Ese espacio en donde pensamientos, sentidos, sensaciones y yo, convivimos diariamente. Dulce materia viva en tierra enferma, diría Thénon. Hay momentos específicos en donde todo lo infame cobra sentido. A las cinco de la tarde, el viento se cuela por mi ventana y me recorre el cuerpo. De pies a cabeza. Inhalo profundo. Gracias, vida.

 

El despojo que sufrí estos últimos meses fue de todo aquello que yo sentía seguro. Estamos acostumbrados a normalizar sin ni siquiera cuestionar. El mundo digital nos satura de estímulos que se ha vuelto difícil sentir. La invitación de este año ha sido a experimentar. A experimentarnos.

 

El mundo digital. Ese, tan risueño y transparente, pero solitario y hostil. En ese mundo donde las reglas de nuestra realidad no aplican. Ahí donde no hay olvido; nos hemos vuelto datos. La muerte. ¿Qué sucede cuando no hay extravío, ni fin? Se anula la libertad. No hay, no existe. Hemos perdido la vida y la libertad. En consecuencia, escribir se ha vuelto una manera de devolvernos la libertad. En palabras de Hélène Cixous, la escritura es la posibilidad misma del cambio, el espacio desde donde puede elevarse un pensamiento subversivo, el movimiento anunciador de una transformación de las estructuras sociales y culturales.

 

La escritura se convirtió en el regreso a mi cuerpo, en la ardua odisea de este año. Es la invitación a sentir, es la salvación a la náusea de la existencia, a la dulce herida de estar vivo. La insuficiencia del lenguaje nos permite no dejar de escribir nunca. Escribimos, llenamos de palabras el silencio, pero siempre habrá vacíos imposibles de llenar, de comprender. Por eso la escritura no se agota nunca. Por eso cuando escribes, solo ahí, eres libre.

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